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Edición impresa | Internacionales
Edición del Viernes 29 de setiembre de 2006
Internacionales: INTE-01
Cierre de campaña para las elecciones a presidente de Brasil

Lula cantó victoria y no fue al debate televisivo

Silla vacía. Tres de los candidatos presidenciales con más posibilidades de ganar, participaron anoche de un debate televisivo en la TV Globo, en Río de Janeiro. Lula estaba invitado pero decidió no ir. Foto: AGENCIA EFE. 

El presidente brasileño y candidato a la reelección, Lula da Silva, fue el gran ausente en el último debate electoral previo a los comicios presidenciales del próximo domingo en Brasil, en el que sólo participaron tres candidatos.

Luiz Inacio Lula da Silva cantó victoria anoche bajo el fuego de sus adversarios, que lo acusaron de eludir el debate que cerró la campaña a las elecciones del domingo para no rendir cuentas por la corrupción de su gobierno.

"Con mucha humildad digo que si todo sucede como creo que va a suceder, seguramente ganaremos la elección del próximo domingo", dijo Lula, en un acto en la localidad de Sao Bernardo do Campo, en la periferia de San Pablo, en donde realizó su acto final.

Simultáneamente, en los estudios de la TV Globo en Río de Janeiro una mesa vacía con el nombre Lula marcó su ausencia en el debate que clausuró la campaña electoral. Hacia esa mesa se dirigían las preguntas y criticas lanzadas por rivales de Lula; el socialdemócrata Geraldo Alckmin, segundo en las encuestas, y Heloisa Helena y Cristovam Buarque, ambos disidentes del Partido de los Trabajadores (PT) del mandatario.

Con amplia ventaja sobre Alckmin, Lula se mantuvo fiel a su estrategia de evitar confrontaciones directas con sus rivales. Prefirió en cambio viajar a Sao Bernardo do Campo, ciudad vecina a San Pablo en donde en los 70 se encumbró como el líder obrero más importante de Brasil.

"No dejaría de venir a este acto por nada del mundo", dijo ante varios miles de seguidores mientras los canales de televisión mostraban a Alckmin, Helena y Buarque acusándolo de negarse a dar la cara por la corrupción del PT.

Desistió

Lula, que trata de acotar el impacto de un reciente escándalo que complicó su campaña, dijo en una nota que "el grado de virulencia y desesperación de algunos adversarios" lo llevó a desistir de comparecer al debate.

"Con su gesto Lula mostró que no quiere prestarle cuentas a nadie", dijo Alckmin al cerrar su participación el debate. "Los brasileños no podemos perder la capacidad de indignarnos", remató tras recordar los escándalos de corrupción que desde el año pasado estremecen al gobierno y al PT.

"¿Renunciará al cargo si se comprueban las irregularidades de su gobierno?", preguntó Buarque, que tiene 1 % de intenciones de voto, dirigiendo su mirada a la silla vacía.

"¿Por qué no vino a explicar los problemas de la salud y la educación?", inquirió a su turno Alckmin.

Heloisa Helena, expulsada del PT en diciembre de 2003 por disentir con la política económica de Lula, repudió la "arrogancia" y "cobardía" del mandatario.

"No tiene autoridad moral para enfrentar" este debate, dijo Helena, que tiene un promedio de 9 % de apoyo en las pesquisas.

"Al contrario de él, yo no traicioné a mi clase de origen", dijo la senadora que, al igual que el presidente, nació en cuna pobre.

Escándalo

Lula parecía navegar por aguas calmas hacia la reelección hasta que el 15 de setiembre dos personas del PT fueron descubiertas por la Policía Federal cuando intentaban comprar con 800.000 dólares informes supuestamente comprometedores contra líderes de la oposición socialdemócrata.

El incidente involucró a allegados directos de Lula y miembros de su comité electoral y causó la renuncia del jefe de la campaña Ricardo Berzoini, presidente del PT.

Las encuestas mostraron que si bien Alckmin sacó provecho de ese incidente, las posibilidades de Lula de ganar el domingo se mantienen firmes.

Dos sondeos publicados el miércoles dan a Lula 53 % de votos válidos y a Alckmin 35 %.

Las encuestas tienen un margen de error de 2 puntos porcentuales, lo cual sitúa a Lula en el límite de los votos necesarios para evitar una segunda vuelta que se realizaría el 29 de octubre. Las simulaciones de ese eventual segundo turno, atribuyen a Lula una cómoda victoria sobre Alckmin.

Libre por las elecciones

Un estudiante brasileño de 23 años obtuvo la libertad después de confesar a las autoridades que contrató pistoleros para asesinar a su madre, informó hoy la policía de San Pablo.

Adriano Saddi Oliveira resultó beneficiado por la legislación electoral brasileña, que determina que ningún elector puede ser detenido una semana antes de las elecciones, a no ser que sea sorprendido en la consumación del crimen o que tenga en su contra una condena previa.

Un total de 125,913 millones de brasileños están convocados a las urnas este domingo para proveer 1.627 cargos.

Además de la presidencia de la República están en juego 1.035 escaños de diputados estatales, 24 de diputados de distritos, 513 de diputados federales, 27 de senadores y 27 de gobernadores.

Saddi Oliveira dijo a la policía que pagó 40.000 reales (unos 18.350 dólares) a dos hombres para asesinar a su madre, la empresaria Marissa Saddi, de 46 años.

El hijo de la víctima fue detenido ayer en San Pablo junto con el conductor de la familia, que según las investigaciones intermedió en la contratación de los sicarios, y liberados después de rendir indagatoria.

Para las elecciones de este año, el beneficio de la ley electoral comenzó a regir el 26 de setiembre y se extenderá hasta el 3 de octubre, 48 horas después de los comicios.

"Ellos podrán huir, si quisieran. No tenemos cómo vigilarlos", dijo el comisario Cosmo Stikovics, del Departamento de Investigaciones sobre Narcóticos (Denarc), de San Pablo.

Marisa Saddi, propietaria de varios inmuebles y concesionarias de vehículos en la periferia de San Pablo, fue asesinada a tiros el 27 de junio pasado.

Según las investigaciones, la víctima había dado grandes sumas de dinero al novio y el hijo decidió ordenar su asesinato para impedir que "dilapidase el patrimonio de la familia".

Los "cabos", la tropa de a pie

La campaña para las elecciones del domingo en Brasil contó con una nueva "tropa de a pie" alistada para la ocasión: los sufridos "cabos", base de la pirámide de propaganda, que sostienen carteles electorales en sitios públicos a cambio de dinero y muchas veces ni siquiera votan por el partido que los contrató.

Para muchos son simplemente "sostenedores" o "paseadores" de carteles y banderas de candidatos a diputados o senadores federales, pero su presencia en avenidas, plazas, playas y parques fue clave para difundir a los numerosos aspirantes a cargos públicos.

Su irrupción en el paisaje urbano de Brasil es consecuencia de una ley que restringió al mínimo las formas de propaganda, como freno al financiamiento ilegal de campañas, una fuente de permanentes escándalos de corrupción.

Para estas elecciones, se prohibieron las formas tradicionales utilizadas para ganar votos en Brasil, como ser regalar camisetas y gorras con el nombre de los candidatos, instalar propaganda fija en la calles y hasta la participación de cantantes y famosos en los mitines.

La campaña perdió así color pero dio lugar al surgimiento de los "cabos electorales". Acicateados por la necesidad, la falta de empleo y la buena oferta de "trabajos de campaña", estos "legionarios" no precisan de preparación ni medios especiales: apenas una silla playera o un banco plástico, una bolsa con comida y su cartel enmarcado o una bandera en asta.

Sus principales enemigos: inclemencias del tiempo, calor, aburrimiento y cansancio.

El promedio de ingreso diario en esta ocupación es de unos 20 reales (cerca de 9 dólares), nada despreciable en un país donde el salario mínimo ronda los U$D 160, hay más de 22 millones de pobres y la tasa de analfabetismo llega a 15 % de la población.

Ya sea para recordar el número de la lista a la que votar, el nombre, y principalmente la cara del candidato, los "cabos" y sus carteles son un aporte para una población descreída de la política.

Allí está Antonio Carlos Gomes (19), descalzo y recostado bajo el sol en una silla playera en el barrio carioca de Botafogo (sur), mientras sostiene contra una columna un cartel del diputado Julio Lopes (Partido Popular, derecha) en una avenida ahogada por intenso tráfico de buses y carros.

Sin embargo, al igual que muchos, Antonio no votará a quien promueve. "Voy a votar a Lula para presidente, al resto, para diputado y senador, en blanco, no creo mucho en los políticos, la mayoría son bandidos".

AFP-EFE



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