El número "mágico" continuó reinando en las actas de los nuevos acuerdos salariales pactados en los días más recientes.
El 16,5 por ciento quedó formalmente estampado, por ejemplo, en la culminación de las negociaciones de la UOM (metalúrgicos) y la Uocra (construcción), cuyas mejoras, no obstante, ya habían sido profusamente anunciadas y festejadas por los sindicalistas y la administración.>
Sin embargo, una cosa es la apariencia y lo que se difunde, y otra es la realidad.>
Pues, por ejemplo en la UOM, así como en varias otras actividades, el aumento real supera la pauta impuesta por el gobierno. Ello surge, por ejemplo, de la aplicación escalonada de la mejora, el agregado de sumas no remunerativas o la incorporación efectiva a los sueldos de esos adicionales que revistaban en esa categoría y la eliminación de escalas convencionales, como, en el caso de los metalúrgicos, la del peón.>
Sucede que, por el afán oficial de mantener el control aunque sea numérico de variables fundamentales -por caso, salarios e inflación- se estableció casi por decreto que la cifra, al menos formal, debía ser 16,5 por ciento.>
La dirigencia a ultranza desde la cúspide del Estado -en épocas de economía de mercado y globalización como la actual- tiene, más tarde o más temprano, destino de derrape.>
Al menos eso ocurriría en países donde las leyes de la libertad económica, bajo el reinado de la oferta y la demanda, no permiten interferencias y sólo admiten el ritmo de su propia dinámica.>
Por ello, entonces, en ámbitos como el doméstico, quienes tienen el poder y ven que los controles amenazan con hacer agua, deben echar mano al manipuleo de los números de manera discrecional, como se sospecha que ocurre también con la inflación.>
Y así, de paso, quedan lesionadas instituciones históricas como las paritarias, donde la esencia es la negociación frente a frente entre empleadores y trabajadores, con la sola intervención del Estado en el acto de homologación, de contención de los conflictos para favorecer las tratativas o de árbitro en caso de que las discusiones desemboquen en el fracaso.>
Ese intervencionismo que ya se dio el año pasado con el 19 por ciento, ahora ocurre lo mismo pero con el 16,5, más allá de lo que se ha dicho, acerca de que algunos pueden rasguñar índices mayores.>
En el fondo, la cuestión es que hay un enorme condicionamiento que, además, fomenta una igualación hacia abajo en los casos en que las actividades tienen un presente más holgado y pueden otorgar aumentos superiores al impuesto. Pero no sólo el gobierno tiene la responsabilidad en este manejo.>
También los gremialistas, que aceptan el juego a la luz de las mutuas necesidades políticas que se potencian en etapas de calor electoral como la que se avecina.>
En el medio asoman, entonces, los repartos de cargos en las listas de candidatos, los auxilios para las obras sociales, el préstamo de "aparatos" para la campaña, el otorgamiento de puestos en áreas gubernamentales. O sea, la nueva política sigue manejando los códigos e intereses de la vieja.>
Claro que el toma y daca sería menos conflictivo si en el país no hubiera casi la mitad de trabajadores asalariados en negro, muchos de los empleos no fueran tan precarios o mal remunerados, no hubiera inconvenientes para hallar personal calificado o la desocupación no continuara afectando a millones de personas, por sólo mencionar algunas de las desviaciones existentes desde hace rato en el mercado laboral.>
Y en este marco, los sindicalistas vuelven a la vieja costumbre que honra el principio de unidad por necesidad. Ahora, el nuevo invento es la "mesa chica" de la CGT, que es nada más que el amontonamiento de un grupo de dirigentes que trata de sostener un equilibrio interno entre la línea del camionero junto con el jefe de la central, Hugo Moyano, y la de uno de sus principales rivales, el gastronómico Luis Barrionuevo.>
El ex ultramenemista, que otrora se "cargó" a varios contrincantes de fuste, también quiso ir por Moyano, pero no pudo lograr su cometido, especialmente porque el presidente Néstor Kirchner dio su aval permanente a su aliado, el camionero.>
De todas maneras, en este Juego de la Oca sindical, quien más casilleros avanzó fue Barrionuevo, al conseguir la constitución de esta mesa que indudablemente acota el manejo individualista del titular de la CGT.>
Ahora, prometen armar una agenda para llevarle al presidente, donde figuren las cuitas del mundo gremial, por ejemplo el pedido de aumento del salario mínimo, vital y móvil.>
Pero en paralelo al reclamo de esa actualización, deberían conseguir que se aplique en todo su espíritu ese haber, pues sigue habiendo ingresos que están por debajo de ese mínimo -de 830 pesos- con lo cual, por supuesto, a ese nivel no son vitales, y que desde hace rato dejaron de ser móviles.>
Claro que éstos son tiempos de necesidades políticas, de consolidar poder, de búsqueda de reelecciones, de no andar atravesando conflictos que atenten contra objetivos propios y ajenos.>
Y en los diversos ámbitos donde se desarrollan esas operaciones en procura de la mutua satisfacción de intereses nadie parece temerle a los "dibujos" que maquillen -o en algunos casos oculten- la realidad.>
Luis Tarullo (DyN)