La Argentina está "totalmente" preparada para una presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. Tanto, que Cristina "ganará en primera vuelta, con más del 50% de los votos".
Ambas afirmaciones -la primera, de Carlos "Chacho" Alvarez, la segunda, del consultor y analista político Rosendo Fraga- cerraron un panel que se llevó a cabo en la Biblioteca Nacional y del que también participaron el secretario de Cultura de la Nación, José Nun, y el politólogo Edgardo Mocca, director de la revista Umbrales, una nueva empresa intelectual auspiciada por Alvarez y cuyo segundo número fue la excusa para el debate. >
Ante un auditorio filokirchnerista, Fraga identificó a la "territorialización" como la clave de la política actual. "El radicalismo es un partido, pero ya no es una fuerza política, y el peronismo es una fuerza viva, dinámica, pero es cada vez menos un partido", explicó Fraga sobre los dos protagonistas del "bipartidismo atenuado" que caracterizó a la Argentina del siglo XX. Esa etapa, dijo, se cerró con la crisis 2001/02.
Las evidencias de territorialización abundan. Desde entonces, los partidos en el gobierno (a nivel provincial y municipal) ganan el 80% de las elecciones. Incluso cuando pierden, los "incumbentes" reciben un piso muy alto de votos, como el 43 por ciento que cosechó el derrotado proyecto de reelección ilimitada que intentó Carlos Rovira en Misiones. Y los que ganan lo hacen con márgenes claros y mayoría absoluta. >
En ese esquema, advirtió Fraga, es muy difícil tanto armar una oposición con chances de éxito como renovar la política. Las "olas nacionales" (como la de Alfonsín en 1985, cuando en las legislativas el radicalismo le ganó a Rodríguez Sáa en San Luis, o la de Menem en 1993, cuando Erman González ganó en Capital Federal) ya no existen. De hecho, el poder electoral de Kirchner se basa en una coalición de "jefes territoriales", sean peronistas o radicales K. Hacia adelante, evaluó Fraga, la "territorialidad" se seguirá fortaleciendo en el marco de un escenario nacional en el que sí hay espacio para la renovación política, por la desaparición de los partidos históricos. >
Nun y Alvarez no cuestionaron el análisis de Fraga, pero lo leyeron a su modo. Según el secretario de Cultura, la territorialización no es una originalidad argentina y los poderes locales tienen una autonomía "demasiado relativa". En todo caso, agregó, la clave es la recuperación de la "ideología" y del Estado.
"El Estado está tan en crisis como los partidos; es una selva enmarañada, impenetrable", describió el funcionario. Fue la antesala para explicar que -por supuesto- Kirchner entendió "muy pronto" el problema y por eso, en vez de buscar "institucionalidad republicana", empezó a construir "con medidas de excepción". >
Con un Estado desarticulado e ingobernable y ante el aluvión de demandas, diagnosticó Nun, tanto el de Kirchner como otros gobiernos de la región se vuelven inevitablemente "tácticos". La diferencia son los "valores y proyectos", eje del "progresismo" que, a juicio de Nun, gobierna hoy la Argentina.>
Alvarez -ex vicepresidente aliancista, hoy titular del "Consejo de Representantes Permanentes" del Mercosur- celebró a su turno el hecho de que hoy, en toda América del Sur, "se están discutiendo proyectos nacionales". Viejo partidario de una reconfiguración política en base a un eje político de centro-izquierda y otro de derecha, Chacho celebró la "oportunidad que representa Kirchner" al poner sobre la mesa temas como el rol y la dimensión del Estado, el replanteo de las relaciones con las "potencias dominantes" y la discusión de un nuevo "patrón productivo". >
Pero los proyectos necesitan tiempo. Por eso, dijo Alvarez, la candidatura de Cristina Fernández es la mejor alternativa para darle tiempo al actual proyecto y evitar que -como el "pato rengo" del léxico político norteamericano- el poder se le empiece a escurrir a Néstor Kirchner en la mitad de un hipotético segundo mandato. >
Tanto Nun como Alvarez cuestionaron la "personalización" de la política, que surge cuando no hay ideologías o no se discuten proyectos. Bajo esa óptica, y contra todas las apariencias, los Kirchner, más que un matrimonio presidencial serían una fuerza a favor de la "despersonalización" de la política. >
El diario La Nación en su edición de la fecha consigna que en el acto previsto por el 25 de Mayo, en Mendoza, el presidente Néstor Kirchner prepara el festejo de sus cuatro años de gobierno y "probará la foto de lo que hoy se considera la fórmula presidencial más probable del oficialismo en octubre: Cristina Kirchner-Julio Cobos".
En la nota firmada por Paola Juárez se informa que en Mendoza, donde gobierna el radical Cobos, "el gobierno mostrará juntos a la esposa del presidente y a su potencial candidato a vicepresidente". Agrega que en Mendoza no se hará ningún anuncio y que "salvo que alguna circunstancia política lo obligue, Kirchner está decidido a que su esposa sea la candidata".
La estrategia del matrimonio presidencial es despegar el anuncio de las elecciones porteñas del 3 de junio, donde el oficialismo aparece como perdedor en la mayoría de las encuestas.
La Nación señala que en el acto del 25 de Mayo sólo hablarán Cobos y el presidente. "La senadora Kirchner no dirá una palabra, tal como viene haciendo hasta ahora: su campaña es el silencio y algunas fotos estratégicas".
La columnista indica que para el gobierno uno de los valores políticos del acto será justamente la imagen de la posible fórmula.
El lugar elegido será el anfiteatro donde se realiza la Fiesta de la Vendimia y el acto tendrá también como otro objetivo mostrar un fuerte apoyo a Kirchner, con movilización de militantes. Además se ha invitado a todos los gobernadores, al gabinete completo y legisladores.
Sergio Serrichio (CMI)