La autopsia realizada al cuerpo del atleta amateur argentino Esteban Neira, fallecido el domingo pasado, mientras nadaba en aguas del río Hudson, durante el Triatlón de Nueva York, recién en diez días determinará el origen de su muerte.
Según señaló la portavoz del centro forense de la ciudad, Ellen Borakove, al diario New York Times, "aún no se sabe por qué Neira murió" y que los análisis de "tejidos y toxicidad estarán en unos diez días".
Neira murió el domingo mientras cumplía con la primera etapa del famoso triatlón neoyorkino, los 1.500 metros de nado en aguas del río Hudson. Se supo que Neira, que según la Federación Argentina de Triatlón no figura en sus registros como atleta, tenía 32 años, era padre de tres hijos, residía en Buenos Aires y trabajaba para la firma Accenture.
Jim McAvoy, vocero de Accen ture, dijo al periódico neoyorkino que un allegado a Neira arribó a esa ciudad para reconocer el cuerpo. Pese a que Denise Margulies, esposa de un competidor, dijo que la escena del rescate fue "caótica", John Korff, organizador de la prueba, señaló que Neira recibió "buen cuidado médico desde el momento en que fue rescatado" y que el plan de seguridad en el agua "fue más que adecuado".
Sin embargo, el diario informó que si bien la ambulancia estaba estacionada cerca, la demora no fue sólo por ciclistas y corredores, sino también porque los organizadores tuvieron que sacar las barreras que se ponen de contención para los espectadores.
Por otra parte, el cadáver de Esteban Neira estará hoy en condiciones de ser repatriado, informaron ayer en Buenos Aires fuentes de la Cancillería. Los trámites respectivos fueron realizados por el Consulado Argentino en esa ciudad y directivos de la firma Accenture, organizadora del triatlón y en cuya filial argentina la víctima se desempeñaba como consultor.
Neira, de 32 años, murió cuando era trasladado a un hospital, tras desvanecerse mientras cruzaba el río Hudson, en la prueba de nado de 1.500 metros, primera etapa de la competencia que incluía 40 kilómetros en bicicleta y otros 10 de pedestrismo.
Una de las hipótesis es que el atleta, como otros competidores, fue atacado por una medusa, cuyas membranas al entrar en contacto con la piel, generan una reacción alérgica, que según el caso puede generar parálisis y hasta la muerte.
Decenas de participantes denunciaron haber sido "picados" por aguas vivas y protestaron por no haber sido previamente alertados sobre la existencia de esas medusas, según informó ayer el diario New York Times.
"Estaba dando una brazada y, de repente, me pica directo en mi cara; el dolor empezó a expandirse por el costado de mi cara y por mi cuello", dijo Charlie Redmon a ese diario, con respecto a lo que le había ocurrido en la prueba.