Agencia Córdoba Turismo
El sábado pasado, en la capilla del paseo del Buen Pastor, quedaron consagradas las siete ganadoras. Entre julio y septiembre, casi 50 mil personas participaron de la votación que ubicó en el primer lugar a la Laguna Mar Chiquita, escoltada por el Champaquí, la Quebrada del Condorito, el Cerro Colorado, las Cuevas de Ongamira, el Uritorco y la Cueva de los Pajaritos.
Durante la ceremonia de consagración el titular de la Agencia Córdoba Turismo, Gustavo Santos, resaltó el significado de recuperar las bellezas naturales, mientras que el director periodístico de La Voz Del Interior, Carlos Jornet, destacó que el concurso permitió la valoración y el redescubrimiento, también agradeció la invalorable colaboración de la Agencia Córdoba Turismo, y de cada una de las localidades involucradas.
La más votada, con más del nueve por ciento de las adhesiones, fue la Laguna Mar Chiquita, ese inmenso espejo de agua con una extensión superior a la de muchos departamentos de la provincia que sobresale por los insuperables rincones agrestes que ofrece, por su flora y su fauna.
En segundo lugar, con más del ocho por ciento de los votos, se ubicó el Cerro Champaquí, el punto más alto de nuestra geografía, esa inmensidad de piedra sobre la cual se puede dominar el paisaje y disfrutar de una vista única, rodeada de las bellezas cordobesas.
Muy cerca de allí en kilómetros y cerca también en adhesiones, con más del siete por ciento de los votos, quedó en tercer lugar la Quebrada del Condorito, un sitio que desde su nombre mismo lleva un sello de la fauna cordobesa y de la voluntad de muchos coterráneos por preservarla.
Para las tres que siguen hay que rumbear para el norte, donde nos encontraremos primero, con el Cerro Colorado, un lugar donde se encuentran todas las bellezas del paisaje de esa amplia franja de territorio provincial donde la arcilla, las palmas y los arroyos dibujaron las líneas principales de un escenario privilegiado. Más del seis por ciento de los votos obtuvo ese rincón que tanto amó Atahualpa Yupanqui, para imponerse por muy poco a las cuevas de Ongamira, esa terraza donde la naturaleza puso empeño en conformar una increíble construcción de formas y colores en un sector de la serranía que tuvo muchos lugares candidatos y que se quedó también con el sexto lugar: el imponente cerro Uritorco, esa mole que por su belleza se ha cargado de leyendas y misterios.
Finalmente, en séptimo lugar quedó la caprichosa formación rocosa acariciada por las aguas de un arroyo inquieto: Mallín, la Cueva de los Pajaritos, un lugar donde los chirrios, con su vuelo incansable, no paran de festejar la vida y el tener su lugar en el mundo nada menos que en esta bella tierra generosa.