Opinión: OPIN-01 Bendini y una trama oculta en el Ejército

La denuncia por posible malversación de fondos en las Fuerzas Armadas provocó, entre otras consecuencias, la renuncia del general Roberto Bendini y de un grupo de oficiales presuntamente complicados en operaciones ilegales. El escándalo impactó en la opinión pública, pero curiosamente esta vez no se habló de supuesta persecución, porque Bendini fue un oficial respaldado políticamente por el oficialismo.

Como se recordará, éste fue designado comandante en jefe después de que Kirchner pasara a retiro a más de diez oficiales. Bendini entonces estaba destinado a Santa Cruz y, según se supo después, antes de hacerse famoso por descolgar personalmente el retrato de Videla, ya había sido involucrado en una causa por supuestas actividades ilícitas.

Históricamente sólo se puede registrar un caso en el que los militares hayan estado comprometidos en casos de corrupción. El antecedente más conocido y escandaloso fue el que lo tuvo como protagonista al general Carlos Márquez, ministro de Guerra del presidente Roberto Ortiz. Márquez debió renunciar al cargo por su responsabilidad en lo que se conoció como "el negociado de las tierras de El Palomar", referente a unas hectáreas que se compraron a un precio y se vendieron a otro valiéndose de los instrumentos del Estado y de las influencias políticas y con el argumento de que allí se levantarían las instalaciones del Colegio Militar, como efectivamente luego se hizo.

Altos jefes militares y políticos conocidos estuvieron implicados en este episodio que fue, junto con la prórroga de los contratos de la Cade, el negociado de las carnes y la estafa de los niños cantores de la Lotería Nacional, uno de los más representativos de la época, al punto que la calificación de "década infame" nació como consecuencia de ese escándalo y de la perspicacia profesional del periodista Torres.

Una comisión legislativa se constituyó en aquel momento para investigar el presunto ilícito y su informe estuvo a punto de provocar la renuncia del presidente Ortiz. En realidad, Ortiz llegó a presentar la renuncia, pero una movilización del arco democrático que no desconocía que detrás de esa maniobra se encontraban los sectores fascistas del Ejército y de la política criolla, presionó para que Ortiz retirara su renuncia.

No terminaron allí los escándalos. Como consecuencia de las revelaciones del informe, un diputado radical Víctor Juan Guillot se suicidó, una decisión trágica que, en los tiempos que corren y atendiendo a los valores morales actuales, no es fácil de entender.

Según las investigaciones, en el caso de Bendini subyace una presunta organización delictiva que habría administrado fondos en negro, para compensar los bajos ingresos de cuadros militares. Incluso un oficial ha llegado a decir que la responsabilidad de lo sucedido la tiene el gobierno nacional por llevar el presupuesto militar a niveles mínimos. Lo que la investigación ordenada por la ministra Garré ha demostrado es que no sólo se trataba de maniobras ilegales con partidas en negro, sino que un porcentaje de ese dinero iba a los bolsillos particulares de los jefes de esta organización.