Medio Ambiente: MED-02
Emprendimientos empresarios
Crece el interés por cuidar el ambiente
Progresiva y gradualmente, la acción de la ciencia y la tecnología en el país se está volcando en sus políticas de subsidios hacia aquellos emprendimientos que atiendan el problema de la sustentabilidad socioambiental.

"En estos últimos cinco años la acción en ciencia y tecnología está atendiendo el problema de la sustentabilidad", precisó el titular de la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica, Miguel Rubio.

"Hemos logrado vencer la barrera del tema ambiental que no estaba necesariamente presente en los proyectos que recibimos en la agencia para ser financiados. Hoy la sustentabilidad es uno de los motores más importantes de esos proyectos", destacó.

La agencia financia alrededor de 1.300 proyectos anuales, a través del Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica (Foncyt), y el Fondo Tecnológico Argentino (Fontar), de los cuales 700 son financiamientos directos a empresas.

"La agencia desarrolló en los últimos años una convocatoria específica de subsidios, en el que la agencia pone hasta el 50 por ciento del costo total del proyecto y la empresa, el resto. Ese 50 por ciento que pone la agencia -esto es a fondo perdido-, es específicamente para proyectos de tecnologías limpias", aseguró.

Datos

Parte de este novedoso camino emprendido por la Agencia, implicó un estudio sobre el conjunto de empresas que se presentaron a ambas convocatorias, más de 300, que dio como resultado que aquellas que incursionaban por distintas razones en el aspecto sustentable, eran las de mayor sobrevida.

"Estas observaciones cuantificables permitieron determinar que cuando una empresa innovadora lo hace sobre bases sustentables - y esta es una medición que ha hecho la Agencia en las últimas líneas que ha lanzado sobre tecnologías limpias-, ha subsistido más su propio desarrollo económico y su propio crecimiento competitivo que otras que no han accedido a este tipo de parámetros", precisó.

Las ayudas apuntan no sólo al hecho de crear nuevas tecnologías de menor impacto global en cuanto a cambio climático, sino también en el hecho de mejorar la propia eficiencia de emanación de distinto tipo que pueda producir la empresa objeto del proyecto tecnológico.

Las empresas que ingresen en el mecanismo de formulación de proyectos ahora deberán tener en cuenta no sólo el impacto económico, el impacto social, el impacto en el empleo, y el crecimiento de inclusión regional, sino también, la mejora de alguna forma de las características ambientales.

Ventajas competitivas

"Esto no es fácil en la competencia estrictamente productiva de las empresas, sobre todo si tenemos en cuenta que la agencia apunta a las pequeñas y medianas empresas que tratan de competir no sólo en el mejor producto innovador de su mercado, sino con competencias internacionales y multinacionales", reconoció Rubio.

Sin embargo, se han logrado avances significativos: las Pyme acompañan este proceso de mejoramiento de la cuestión ambiental al observar que le otorga ventajas competitivas trascendentales en un cada vez más duro mercado internacional.

"La capacidad de reacción de las pymes en casi todos los rubros productivos y en casi todos los campos de aplicación fue positiva, lo cual muestra que para las herramientas que puede generar el Estado, de financiamiento de tecnologías limpias o de sustentabilidad socioambiental, hay una demanda de proyectos", añadió.

El titular de la Agencia destacó asimismo que la transformación llegó también a las puertas del conocimiento, otra de las apuestas fuertes del organismo que preside.

"Los institutos y las universidades están acompañando este proceso, a tal punto que el 70 por ciento del financiamiento ahora está dirigido hacia la investigación aplicada y orientada, y el 30 por ciento restante a la investigación básica", señaló.

En tal sentido, adelantó que se encuentra en una fase de estudio la creación de un instituto de capacitación, investigación y desarrollo ambiental en la ciudad cordobesa de San Francisco.

Alejandro San Martín. Télam