Pablo Da Silveira, filósofo

“Hoy la educación parece

amplificar la desigualdad”

El reconocido intelectual uruguayo puso bajo una lupa crítica el sistema educativo latinoamericano. “En la época de Sarmiento la educación se creó para fabricar igualdad de oportunidades; hoy pasa lo contrario”, afirmó.

 

Por Julieta Grosso (Télam)

El filósofo uruguayo Pablo Da Silveira propone en su obra “Padres, maestros y políticos” una revisión de los paradigmas educativos en torno a tres ejes: calidad, justicia y libertad, con el argumento de que el sistema educativo latinoamericano amplifica las desigualdades sociales a contramano del ideal sarmientino que alentó su creación. “En la época de Sarmiento los sistemas educativos se crearon con el fin de fabricar igualdad de oportunidades y lo que hoy están haciendo muchos países es amplificar la desigualdad”, dijo este doctor en Filosofía por la Universidad de Lovaina (Bélgica) y autor de “Cómo ganar discusiones. Una introducción a la teoría de la argumentación”.

“La mayoría de los países latinoamericanos dedican hoy muchos más recursos económicos y humanos a la educación que en la época de Sarmiento, pero los resultados no son mejores”, evaluó da Silveira. En “Padres, maestros y políticos” (Taurus), el ensayista ilustra cómo el aporte de las reformas educativas realizadas en América Latina a fines del siglo XIX se pulveriza al calor de los cambios sociales, que han vuelto obsoletas consignas como el acceso a la educación básica para todos y la conveniencia de una enseñanza obligatoria y gratuita.

“En primer lugar, hoy habría que discutir la calidad de los aprendizajes. Algo que es casi una obviedad pero a veces nos olvidamos: las escuelas existen para que los alumnos aprendan. Todo lo demás -si estamos gastando mucho dinero, si tenemos muchos docentes por alumno, si hay organigramas muy complejos- es instrumental a eso, y si los alumnos no aprenden, no sirve para nada”, señaló da Silveira.

Señales

“Las señales que estamos teniendo son preocupantes, porque nuestros países no están aprendiendo lo suficiente en promedio. Según las pruebas que miden el aprendizaje a los 15 años, después de África el peor lugar para cursar estudios secundarios en el mundo es América Latina. Un núcleo esencial de debate debería ser entonces qué tenemos que hacer para mejorar la calidad de los aprendizajes”, explicó.

Según Da Silveira, una segunda cuestión “tiene que ver con el acceso a la enseñanza y la permanencia. El problema por un lado es que no todos los que deberían acceder al sistema educativo lo hacen (en ese sentido, Uruguay y Argentina están mejor que otros países) y por el otro que muchos de los que acceden no permanecen el tiempo necesario para que puedan incorporar aprendizaje”.

Diversidad

El filósofo identifica una tercera problemática vinculada al debate: “Las sociedades se han vuelto más sensibles a la diversidad y hoy aceptamos que haya gente con expectativas y proyectos diferentes, pero los sistemas educativos todavía no se han ajustado a ese cambio y siguen encarrilando a la gente en unas pocas opciones que no resultan satisfactorias para todos”, señaló.

Da Silveira ofrece algunas objeciones al concepto del sociólogo francés Pierre Bourdieu, que retrata a la juventud como una generación desencantada por el desajuste que media entre las expectativas que alienta el sistema de enseñanza y lo que finalmente ofrece el mercado laboral

“Las cosas que dicen Bourdieu son muy ciertas para los países ricos, pero Latinoamérica tiene problemas previos a eso, por ejemplo el tema de que un chico que nace en el seno de una familia extremadamente débil en términos culturales probablemente herede la falta de horizontes que tenían sin padres sin ninguna mejora, cosa que no pasa en Europa”, comparó.

Desajuste

“Sí es cierto que tenemos un desajuste respecto de las expectativas pero también de las necesidades de una gran parte de la población joven de nuestro continente para poder integrarse mínimamente a la dinámica económica y social -dijo Da Silveira-. “De hecho, la enseñanza secundaria en nuestro continente está pensada para alguien que va a terminar yendo a la universidad, y en realidad los que van a la universidad constituyen un porcentaje minoritario, no porque el resto no quiera sino porque en muchos casos no puede”, aseguró.

///LA CLAVE

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El filósofo uruguayo Pablo da Silveira propone, en su obra “Padres, maestros y políticos”, una revisión de los paradigmas educativos en torno a tres ejes: calidad, justicia y libertad.

Foto: Télam