Marcos Díaz: "Que se la agarren conmigo, pero no con mi familia"
El arquero sabalero admitió que está pasando “por una mala racha” y señaló que “soy el primero en hacer autocrítica”. Agregó: “Saben dónde encontrarme, así que los invito a que vayan al predio y hablamos todo lo que quieran, pero no se metan con mi familia”.
Con VAR, el gol de Gimnasia y Esgrima de Jujuy era revisable y, posiblemente, anulable. Hay un futbolista (Quintana) que está justo en el trayecto que toma el disparo de Menéndez y tranquilamente se lo podía tomar como una dificultad visual para Marcos Díaz. Pero en el ascenso no hay VAR. Y si bien la pelota describe una parábola (toma altura y enseguida baja), la reacción del arquero no alcanza a ser lo suficiente para detenerla o desviarla. Y él mismo hizo su autocrítica:
“Justo se cruzó uno de ellos, le pega en la espalda y se desvía. Me voy con bronca porque no fuimos ni hicimos lo que habíamos trabajado en la semana. Estoy pasando por una mala racha, soy el primero en darme cuenta. Hay que dar la cara cuando se pierde y cuando me equivoco soy el primero en decirlo”, señaló el arquero de Colón.
Después, fue directo y denunció hostigamientos hacia su familia, seguramente a través de las redes sociales. “Soy el primero que lo sufro, cuando las cosas no se dan. Mientras me critiquen a mi, no hay problema, me la aguanto y sé que son las reglas de juego, pero me da bronca cuando se meten con la familia. A mí, que me digan lo que quieran. Y los invito a que me vengan a buscar, total ya saben cómo encontrarme. Y ahí charlamos y debatimos todo lo que quieran, pero con la familia, no. Los primeros que sufren son nuestros familiares y después los hinchas. Tengo experiencia, soy grande, soy hincha de Colón, mi familia es hincha de Colón y, como estoy diciendo, me da mucha bronca que se la agarren con ellos”.
Los gestos de Diego Castagno Suárez a la tribuna de Colón al finalizar el partido. Crédito: Manuel Fabatía
A manera de desahogo, el arquero sabalero continuó: “Es normal que la gente se descargue, pero que se descargue conmigo. Cuando ganamos, piden camisetas y soy el mejor del mundo. Está todo bárbaro y acepto que se enojen conmigo cuando, como pasa en este momento, las cosas no me salen bien. Por eso, repito: los espero en el predio, vengan, hablamos, debatimos y que me digan todo lo que quieran, pero con la familia no se metan”.
Para el final, habló de la lesión que lo marginó por un partido y que estuvo obligado a volver cuando el club debía pagar 30 mil dólares para que esté Tomás Giménez, que lo había reemplazado en ese encuentro con Central Norte: “Yo defiendo a todos, hoy me toca a mí, pero son los momentos en los que hay que dar la cara. Yo tuve una fractura de costillas antes del partido con Central Norte y cualquiera que sepa de esto, puede decir cuánto tiempo lleva. No se arregla en pocos días. Hice el esfuerzo de atajar en Mendoza porque el equipo me necesitaba. Soy el primero que quiere jugar siempre. Voy a estar donde el club me necesite, sea adentro o afuera de la cancha. El club me necesitaba adentro en Mendoza y por eso atajé”, concluyó.
Una de las intervenciones de Díaz. Crédito: Manuel Fabatía
¿Cuál fue el problema de Guillermo Ortiz?, como lo dijeron los protagonistas: una “paralítica”. Quienes la han sufrido, saben de lo doloroso que significa y Ortiz fue muy claro cuando dijo que “el golpe me limitaba, estábamos perdiendo y no podía arriesgar a jugar en inferioridad física de la manera en que estaba planteado el partido”. La realidad es que no sería impedimento alguno para que juegue el lunes en Carlos Casares contra Agropecuario. Y como anticipó El Litoral la semana pasada, el resto de los lesionados llegaría en condiciones a ese partido: Thaller, Ibarra y Forneris, no así Sanguina, que estará afuera por varios partidos.
A propósito del partido en Carlos Casares, se jugará el lunes que viene, como estaba programado, pero el horario de inicio será el de las 18 y no a las 20 como se había dispuesto en un principio. Colón ya tiene organizado el viaje y no se alojará en Carlos Casares, sino que lo hará en 9 de Julio, localidad distante a poco más de 40 kilómetros del lugar del partido. Será la primera vez en la historia que Colón se presentará en esa localidad del centro de la provincia de Buenos Aires. Después, Colón volverá a jugar un lunes. Será el 14 de abril, a las 18, cuando en el Centenario reciba la visita de San Telmo.
La desesperación por ir en búsqueda del empate, hizo que Colón terminase el partido con línea de tres en el fondo, integrada por dos marcadores de punta y un central, que se tiró por el costado izquierdo. Bettini, Facundo Sánchez y Negro fueron los que defendieron a “campo abierto”, tratando de controlar los contragolpes de un Gimnasia de Jujuy que se cansó de cortar el juego y de demorar – con la complicidad de Alvaro Carranza – pero que se animó en la parte decisiva del partido para aprovechar los espacios que dejaba un Colón que, del medio hacia arriba, tiró “toda la carne al asador” y acabó jugando con Jourdan, Soñora, Barreto, Bernardi, Gigliotti y Rossi, sin generar demasiado peligro frente al arco de Alvarez.
Dejanos tu comentario
Los comentarios realizados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Evitar comentarios ofensivos o que no respondan al tema abordado en la información.
Dejanos tu comentario
Los comentarios realizados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Evitar comentarios ofensivos o que no respondan al tema abordado en la información.