Racismo, la sombra bajo la que se jugará el clásico entre Argentina y Brasil
Jugadores brasileños reclamaron en la previa del partido por la discriminación en estadios sudamericanos. Scaloni desligó a sus dirigidos de esas actitudes y pidió a la hinchada que aliente a la Selección. Un cruce institucional los días previos añadió más tensión al contexto. La Conmebol podría aplicar un protocolo antirracista en el encuentro de este martes, a las 21, en el Monumental.
Brasil ha sido uno de los países que más hincapié ha hecho en la lucha contra el racismo en el fútbol, con Vinicius Jr. como uno de sus máximos exponentes).
Gran expectativa despierta el partido entre Argentina y Brasil que se diputará este martes desde las 21 en el Monumental por la 14ta fecha de las Eliminatorias Sudamericanas de cara al Mundial 2026. No solo por la calidad de los planteles que agrupan a los mejores jugadores del mundo, sino también por las advertencias previas por actos de racismo y la posibilidad de que el árbitro pueda suspender el encuentro de ocurrir una acción discriminatoria.
La medida surge luego de que jugadores y dirigentes brasileños elevaran advertencias que no tolerarán más agresiones racistas en las canchas sudamericanas. A lo que la Conmebol respondió manifestando que sus sanciones contra estos hechos “están alineadas con los más altos estándares internacionales” y recordara que existe un protocolo antirracismo para actuar durante los partidos.
Carteles con la leyenda “Basta de racismo - Conmebol” se exhibieron en recientes partidos de Eliminatorias.
De esta forma, en caso de que durante el encuentro se detecten insultos racistas desde la tribuna –o incluso dentro del campo–, el procedimiento se podrá poner en marcha sin demoras. Cualquier jugador, árbitro o integrante del cuerpo técnico que perciba un agravio racista podrá señalarlo cruzando los brazos sobre su pecho, que es el gesto para dar aviso.
Lo ideal es que solo sea preventivo y no deba usarse, pero de ser necesario ambas selecciones están advertidas de las reglas que fueron introducidas por FIFA para estos casos en el Congreso de 2024 e incorporado a la campaña regional “Basta de Racismo” iniciada en 2022.
Señalamientos desde Brasil
La previa del choque llegó caldeada por declaraciones cruzadas. Del lado brasileño, algunos jugadores elevaron el tono en los días anteriores.
En particular, fue el lateral Guilherme Arana quien lanzó la advertencia sobre agresiones racistas, al ser consultado desde la prensa por si esperaban actitudes de este tipo en Buenos Aires. “Espero que no ocurra nada. Pero ¡ya basta de racismo! Si algo de eso sucede, tomaremos la medida que tenemos que tomar”, sentenció el defensor.
Arana, habitual titular en la defensa verdeamarela, enfatizó que el problema “ya viene de larga data” y recordó que es recurrente ver a clubes brasileños padecer insultos xenófobos y violencia cuando juegan torneos continentales.
Luighi Hanri, el jugador que denunció discriminación y desató una disputa entre la Confederación de Brasil y Conmebol. Foto: REUTERS / Sergio Moraes.
Sus palabras no fueron aisladas: Brasil en bloque decidió intervenir ante este tema. Días atrás, la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) elevó una carta a la Conmebol exigiendo reforzar la lucha contra el racismo, luego de lo ocurrido en un partido de la Libertadores Sub-20 entre Palmeiras y Cerro Porteño, cuando el futbolista Luighi sufrió insultos y gestos mientras se retiraba del campo de juego. Ni bien se sentó en el banco, estalló en llanto.
El tema trascendió lo deportivo y generó roces institucionales. La presidenta del Palmeiras, Leila Pereira, amenazó con retirar a los clubes brasileños de los torneos sudamericanos si no había cambios. Intentando minimizar la cuestión, el presidente de Conmebol, Alejandro Domínguez, con una frase poco feliz: “¿Una Libertadores sin equipos brasileños? Es como Tarzán sin Chita, imposible”, declaró.
La comparación –aludiendo al famoso mono de Tarzán– cayó pésimo en Brasil: 16 clubes de la liga local (LIBRA) tildaron la analogía de “abiertamente racista”, acusando a Domínguez de perpetuar estereotipos deshumanizantes hacia personas negras con su comentario. El dirigente paraguayo debió salir al día siguiente a pedir disculpas públicas por haber usado “una frase popular” sin intención de ofender.
Este cruce de carácter institucional añadió más tensión al contexto del Argentina-Brasil, un partido que ya de por sí es caliente en lo futbolístico y que ahora carga con la responsabilidad de ser un ejemplo en la lucha contra el racismo en las canchas.
Llamado a la calma de Scaloni
Del lado argentino, el técnico del conjunto campeón del mundo, Lionel Scaloni, buscó bajar los decibeles y enfriar la discusión.
En su conferencia de prensa de este lunes, el DT fue consultado específicamente por las quejas brasileñas sobre posibles actos racistas. Su postura fue tajante: “El racismo está afuera totalmente, en nuestras cabezas no existe esa palabra”, afirmó, pidiendo enfocarse solo en el juego.
Además, Scaloni fue consultado por las fuertes declaraciones de otro referente brasileño como Raphinha que en tono provocador prometió que “les vamos a dar una paliza” a los argentinos “en el campo y fuera si hace falta”
En ese sentido, el pujatense recordó el espíritu de fair play entre rivales históricos: “No deja de ser un partido de fútbol, no tiene que pasar de ahí… Todos tenemos un amigo brasileño, yo conozco a un montón… No hay que darle mucha más vuelta”, dijo, evocando la imagen de Messi y Neymar abrazados tras la final de Copa América 2021.
La imagen a la que hizo alusión Scaloni en la final de la Copa América 2021.
El entrenador argentino intentó así desactivar cualquier clima hostil en las tribunas del Monumental, llamando a que el público solo se manifieste con cantos de aliento y no con ofensas. "Esperemos que la gente que vaya, vaya a alentar a nuestra Selección, y los de Brasil a los de ellos".
Cómo funciona el protocolo
El protocolo antirracismo de Conmebol se basa en el llamado “procedimiento de tres pasos” ya adoptado por FIFA a nivel global. La novedad es la señal de brazos cruzados: un gesto simple que empodera a los futbolistas para denunciar de inmediato cualquier agresión racista ante el árbitro.
En términos prácticos, si un jugador de Argentina o Brasil percibe mañana algún canto o gesto racista proveniente de la tribuna (o incluso de un adversario), podrá cruzar sus muñecas en alto y eso bastará para que el árbitro detenga el juego.
En ese instante se hará una llamada de atención por la voz del estadio instando al cese de conductas discriminatorias. De repetirse el incidente, el juez pasará al segundo paso: pausa del partido y retiro de ambos equipos al vestuario durante algunos minutos.
Finalmente, si ni así cesan los agravios, se procederá a la suspensión definitiva y el partido no continuará y el clásico podría hasta darse por terminado con quita de puntos, lo que sería un escenario inédito pero contemplado ante el flagelo.
Con este mecanismo, la FIFA y Conmebol buscan dejar en claro que no se tolerará ningún acto de racismo, por mínimo que parezca. No será la primera vez que Brasil aplique este protocolo, luego de que Brasil ya lo pusiera en práctica preventivamente ante Uruguay a fines del año pasado.
Argentina, a un paso de la clasificación
En medio de este contexto, cabe recordar que hay mucho en juego: Argentina y Brasil se miden en un duelo clave para las aspiraciones mundialistas. La Albiceleste, líder de la Eliminatoria con 28 puntos, puede sellar este martes la clasificación al Mundial 2026 con solo un empate.
Los dirigidos por Dorival Júnior, por su parte, llegan terceros con 21 puntos y herida en su orgullo, luego de la caída sufrida ante Argentina en el Maracaná en la final de la Copa América 2021 y noviembre pasado marcando la primera derrota de Brasil como local en Eliminatorias en toda su historia–.
El partido comenzará a las 21:00 (hora Argentina) del martes 25 de marzo, en el colmado césped del Monumental de River. El árbitro designado es el colombiano Andrés Rojas, acompañado en las bandas por sus compatriotas Alexander Guzmán y Richard Ortiz (asistentes 1 y 2), más Carlos Betancur como cuarto árbitro. En la cabina del VAR estarán los también colombianos John Perdomo (VAR principal) y Leonard Mosquera (AVAR).
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