Carlos José de França, un hombre de 32 años, fue condenado a 33 años de prisión por el asesinato de Florencia Aranguren, una joven argentina de 31 años que había viajado a Buzios, Brasil, en busca de tranquilidad y nuevas experiencias.

Florencia Aranguren fue interceptada mientras caminaba cerca de la playa. Su cuerpo fue hallado poco después, junto a su perro, con múltiples heridas y señales de defensa.

Carlos José de França, un hombre de 32 años, fue condenado a 33 años de prisión por el asesinato de Florencia Aranguren, una joven argentina de 31 años que había viajado a Buzios, Brasil, en busca de tranquilidad y nuevas experiencias.
El crimen ocurrió a principios de diciembre de 2023 y conmocionó tanto a la comunidad local como a la argentina. La sentencia fue dictada este 9 de abril tras un juicio rápido en el que se presentaron múltiples pruebas y testimonios.
El día del asesinato, Florencia había salido a pasear con su perro por la zona de la playa José Gonçalves, un lugar habitual para caminatas. Sin embargo, nunca regresó. Su cuerpo fue hallado por un vecino en un sendero cercano, junto a su mascota, que se encontraba herida y con manchas de sangre.
La escena indicaba signos de violencia y resistencia, y generó gran conmoción en los habitantes de la zona.

Las autoridades actuaron con rapidez y, tras analizar cámaras de seguridad y recopilar información de testigos, lograron identificar al sospechoso. Carlos José de França fue detenido poco después, y se supo que tenía antecedentes penales relacionados con robos y delitos sexuales. La evidencia reunida, junto con el relato de testigos, fue clave para su condena.
El asesinato de Florencia no solo sacudió a su familia, sino que también movilizó a organizaciones sociales y feministas de Buzios. Se organizaron marchas y actividades para exigir justicia y mayor seguridad para las mujeres.

En una de las principales manifestaciones, los vecinos caminaron por las calles con carteles y banderas exigiendo respuestas y clamando por un futuro sin violencia de género. Fue una muestra del impacto que tuvo este caso en la comunidad, que pidió no olvidar lo ocurrido y honrar la memoria de la joven.
Los restos de Florencia fueron cremados en Brasil y luego trasladados a Argentina por su hermana, para que su familia y amigos pudieran despedirse en Buenos Aires. Su historia dejó una marca profunda tanto en quienes la conocieron como en quienes se solidarizaron con su caso.
La condena a su asesino representa un paso hacia la justicia, aunque nada podrá reparar por completo el dolor de su pérdida. La memoria de Florencia sigue viva, y su caso se convirtió en un símbolo de la lucha contra la violencia hacia las mujeres, en Argentina y más allá.
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