Entrevista con la nueva ministra de la Corte de Santa Fe
Zabalza: "Articular políticas de Estado no se opone a la independencia de la Justicia"
Recién llegada al Poder Judicial, reivindica los acuerdos políticos como marco para los proyectos públicos. Vacantes, nuevas tecnologías, igualdad de género, oralidad y transparencia, en un diálogo a fondo con El Litoral.
"Los cargos vacantes son una preocupación, pero para avanzar sobre eso hay que ver con números muy finos cuáles son las realidades en cada caso, para establecer las prioridades y mejorar la respuesta a la sociedad". Foto: Guillermo Di Salvatore
En diálogo con El Litoral defiende la búsqueda de la igualdad como aporte a la multiplicidad de miradas, la preeminencia del factor humano como principio rector de la actividad judicial, la necesidad de ajustar procedimientos en orden a la transparencia y la cercanía, y la clara diferencia entre las funciones de conducción del organismo, que le permite y lo obliga a articular políticas de Estado con los demás poderes, y la jurisdiccional, donde la independencia es un valor innegociable.
- ¿Con qué se encontró en lo personal al incorporarse efectivamente a la Corte?
- Bueno, en primer lugar con muchas emociones, por estar en este lugar, porque son espacios de poder al que pocos abogados y abogadas de nuestra provincia llegan, más allá de sus trayectorias en lo profesional y académico. Así que por lo mismo es una enorme responsabilidad. Y fueron unos primeros días muy intensos, porque a la jura propiamente dicha se sumó la apertura del año judicial.
Y mientras tanto, conocer sobre todo al personal, empezar a tener esos vínculos humanos que son los que permiten que las instituciones funcionen. Y también conocer desde adentro las cuestiones de funcionamiento y las necesidades del Poder Judicial. Por ejemplo, los cargos vacantes son una preocupación, pero para avanzar sobre eso hay que ver con números muy finos cuáles son las realidades en cada caso, para establecer las prioridades y mejorar la respuesta a la sociedad.
- ¿Se avanzó lo suficiente en ese campo, como para que los ciudadanos puedan tener en claro cómo son los mecanismos de funcionamiento de la Justicia, y la manera en que generan esa respuesta? ¿Habría que trabajar más en lograr la transparencia?
- No solamente. Hay que tener en cuenta que el Poder Judicial se diferencia de los otros poderes también en cómo se eligen sus miembros. Los representantes de los otros podres son elegidos por el voto de la gente, y tienen periodicidad en el recambio, cosa que aquí no se da. Pero eso no es caprichoso, sino que tiene una lógica y un fundamento histórico constitucional, y de sustento de la división de poderes, en todas sus instancias. Esos procedimientos se han mejorado en nuestra provincia, se vienen trabajando y discutiendo, e incluso ahora están en el temario de reforma de la Constitución.
Entonces, hay mecanismos de transparencia en esa elección, y a la vez son perfectibles, como todo. Y en cuanto al servicio de Justicia, se ha ido avanzando en la oralidad. Primero en el derecho penal; lo que tampoco es caprichoso, porque se trata de un proceso complejo, por la exposición que tiene. Pero también es un ámbito mucho más reducido que el procedimiento civil y comercial, por ejemplo, por la cantidad de litigios y demás. Entonces, se tomó una definición política, se sancionó una norma en la Legislatura, se aplicó y se está cumpliendo. Y eso es parte de la transparencia: no tener tanto procedimiento escrito, e ir a la apertura, a la cercanía.
El momento de la jura ante el presidente del actual período, el Dr. Falistocco. Foto: Guillermo Di Salvatore
- ¿Eso es advertido por los ciudadanos?
- Yo creo que algunos cambios en los procedimientos ayudan a una mayor o menor transparencia. Pero creo que a veces se opone erróneamente la cuestión de la independencia del Poder Judicial con la publicidad y la transparencia. Y no son conceptos para nada contrapuestos. La independencia no se ve afectada de ninguna manera por mostrar lo que se hace, cómo se hace y los resultados que se tienen. Pero bueno, también es un proceso.
En general, con respecto a eso la administración pública va detrás de las empresas privadas, en trabajar con diagnóstico, con números. El Ejecutivo creo que la ha hecho más, el Legislativo un poco menos y el Judicial también un poco menos, pero es algo en lo que se ha ido avanzando; al menos en esta provincia.
- Lo que falta ahora es que la oralidad, y con ella la celeridad, pueda aplicarse en otros fueros. Por caso, en el fuero laboral volvió a incrementarse la litigiosidad, luego de una inicial reducción con el sistema de las ART.
- Así es. El Dr. Falistocco lo mencionó en su discurso de apertura del año judicial. Y es especialmente problemático en Rosario, donde no sólo no es comparable con Santa Fe, sino tampoco por ejemplo con Córdoba, que en otros aspectos es equiparable. Y para esto se había avanzado en una solución, que fue la creación por ley de los jueces conciliadores (dedicados a hacer audiencias y elaborar planes para eso) y de peritos médicos para el propio tribunal. No tengo en claro si eso alcanza para solucionar el problema, pero la ley está aprobada y son medidas que, porque vino la pandemia o lo que fuera, no se implementaron, así que no podemos evaluarlas.
Pero de lo que no hay dudas es de que hay que trabajar el tema, porque los juzgados no dan abasto. Y ahí se advierte claramente la necesidad de cobertura de cargos, porque por ejemplo en la Cámara de Apelaciones en Rosario hay una sala que está vacante completa. Y también muchos casos llegan a la Corte, no porque sean cuestiones complejas (que a veces lo son), sino simplemente porque el transcurso del tiempo obliga a que haya que recalcular intereses y litigar por eso.
Es fundamental trabajar sobre ésto, porque como Justicia no le estamos dando respuesta al trabajador en la defensa de sus derechos, pero tampoco acompañando una política del gobierno provincial que habla de la producción, del empleo, del trabajo de cuidar las pequeña y mediana empresa. Porque un fallo por montos millonarios, como consecuencia de que es un expediente que lleva 15 años de trámite, puede significar que la empresa tenga que cerrar, y eso no beneficia a nadie.
Así que tenemos que encontrar un equilibrio. Por eso a mí me preocupa más el fuero laboral, me parece que en el Civil y Comercial las demoras no son tan grandes, ni en la misma cantidad. Creo que la oralidad es más urgente ahí, aunque eso solo no va a resolver el problema, porque hay juzgados a los que entran 2 mil expedientes por año.
- Mencionaba recién la articulación entre poderes, que suele ser un lugar común en el discurso político, pero parece que es mucho más difícil llevarlo a la práctica en concreto.
- Sí, pero es necesario. Somos tres poderes que componemos en este caso el Estado provincial, pero que se encuadra en un gran problema de la Argentina en general. Y es el de que nos cuesta tener políticas de Estado, en cualquier materia. Y con eso me refiero a diseños de largo plazo, no que cada vez que viene un gobierno considera que todo lo que hizo el anterior está mal. Pero para eso tenemos que ponernos de acuerdo como sociedad, y que el Poder Judicial tiene que participar de esos marcos de acuerdo.
Pero hay que hacer la diferenciación entre lo que es el trabajo de la Corte Suprema como gobierno del Poder Judicial, y su tarea jurisdiccional. Porque cuando nosotros resolvemos ponemos fin a los litigios, al menos en la órbita provincial. Y ahí es donde hay que resaltar y cuidar la independencia. Pero creo que esos dos planos no son incompatibles. Y en ese sentido creo que tiene que haber un compromiso del Poder Judicial en llevar adelante determinadas políticas públicas, pero no como compromiso con un gobierno, sino con el Estado santafesino y en el marco de acuerdos en los que participan diversos espacios.
- Falistocco trajo a colación también en su discurso aquél Plan Estratégico del Poder Judicial, lanzado allá por 2006, del que participaron los tres poderes. ¿Piensa que hoy sería factible algo así?
- Sería necesario. Creo que es difícil en el contexto en el que estamos pensar a largo plazo, pero me me parece que sería muy importante, y sería bueno para abordar diversas cuestiones que tienen que ver con la modernización, incluir herramientas tecnológicas, digitales. E incluso en eso, creo que el marco de discusión tiene que ser mucho más amplio que el Poder Judicial. Tenemos que abarcar a todo el ecosistema judicial.
A las facultades de Derecho, a los Colegios de Abogados, las cajas forenses y todo el sistema judicial. Porque, por ejemplo, un tema que hemos discutido mucho en la facultad, es que vamos a ir a un procedimiento civil oral, como se hizo con el penal. Pero en la universidad no estamos enseñando a los alumnos a litigar de manera oral. Sí lo hacemos en Procesal Penal; un poco porque Héctor Superti, que fue parte de la implementación, es titular de cátedra. Pero en el proceso civil no existe. Entonces, a eso hay que implementarlo desde el inicio. Y también el rol que van a tener los abogados. Porque yo me lo pregunto un montón de veces como vamos a llevar adelante la profesión de abogado.
Margarita Zabalza, flamante ministra de la Corte. Foto: Guillermo Di Salvatore
Defensa del consenso
- Volviendo al tema de los acuerdos y consensos institucionales en los procesos de decisión, antes mencionaba el contexto nacional y, como hizo referencia también en el discurso de jura, en ese plano la provincia marca una diferencia notoria.
- Tuve muchas dudas sobre si abordar esa cuestión en ese momento, pero creo que era un acto de tanta trascendencia el que estaba teniendo lugar aquí que era una irresponsabilidad no decir nada. Porque en un momento en el que se habla tanto de la casta y de defenestrar lo que tiene que ver con la política, creo que es importante reinvindicarla. Reivindicar la buena política, esa que permite los acuerdos y las políticas de Estado a largo plazo, porque es una locura que no pueda haberlas.
En Chile, por ejemplo, tienen drásticos cambios de orientación política de los gobiernos, pero las políticas tienen continuidad, porque se da por sentado que son importantes para cada uno de los chilenos. No creer que por que ahora viene uno, todo lo que hicieron antes está mal. Y eso mismo pasa acá sobre el Poder Judicial. En mi caso, soy una persona que se suma a un gran grupo de personas.
Y ese día, nosotros asumíamos en la Corte luego de que la Legislatura aprobara los pliegos propuestos por el Ejecutivo. Mientras tanto, en la Nación se hacían designaciones por decreto, cuando ya los pliegos estaban en el Senado, se habían tomado entrevistas, había debate. Me pareció terrible, porque parte de las reglas de la democracia pasan por tener o no mayoría en las cámaras.
Y eso es algo que se construye, y lleva tiempo. Y así como es fácil gobernar teniendo las mayorías, pero hay que tenerlas, no tenerlas te obliga a sentarte a una mesa a discutir, y quizá acordar lo que no sea lo que a uno más le guste en un momento, pero sí lo que sea posible. Y la verdad es que hoy el diálogo, el acuerdo, están desvalorizados, porque a las dos fuerzas mayoritarias eso es lo que les ha funcionado. Entonces, no siempre es bueno meterse en estas cuestiones, pero me pareció importante resaltar que no todo da lo mismo. Y que eso tiene que ver con defender las instituciones.
- Con respecto a la Corte nacional, uno de los puntos de debate fue la falta de representación femenina. Y aquí, en pocos días, usted va a ser la única mujer en el Tribunal. ¿Eso debería revisarse?
- Nosotros en la provincia tenemos establecida la paridad de género. En el caso de la Legislatura, a través de las listas. Y a lo largo de los años hemos incorporado diversas normativas en ese sentido. Me parece que el Poder Judicial no tiene que ser ajeno a eso, y es algo que se discute cada vez que el Ejecutivo envía pliegos para cargos judiciales.
Es una cuestión a considerar, porque además hay grandes grandes mujeres juristas en Santa Fe en diversas localidades, entonces me parece que sería importante que sean tenidas en cuenta. Y esto no es cuestión de cupos, sino de tender a la igualdad. Porque la verdad es que no es una igualdad que se dé naturalmente, hubo que pelear durante muchos años para revertir incluso leyes abiertamente discriminatorias.
Y esto es importante porque es una forma de incorporar otra mirada, y es tan importante la masculina como la femenina. Son miradas que se complementan. Y en la Corte es importante que se den distintos géneros, distintas edades, distintas especialidades. Es lo que más nos va a acercar a representar a la sociedad santafesina.
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