La reforma en Santa Fe: un "momento constitucional" que "hay que aprovechar"
Según el constitucionalista, será una oportunidad para debatir temas prioritarios que van más allá de la reelección. "La sociedad debería ser el germen de la discusión", afirma.
Roberto Vicente es profesor de Derecho Constitucional y director del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Nacional del Litoral, docente de posgrado y ex secretario de Justicia de la provincia en el año 2008. Crédito: Flavio Raina
El 13 de abril el electorado santafesino elegirá a 69 convencionales que serán los encargados de reformar de manera parcial la Constitución de la provincia de Santa Fe. No hay fecha aún para la convención que demandará, según la ley que declaró la necesidad de la reforma (sancionada a comienzos de diciembre pasado), 40 días corridos con posible extensión a otros 20 y deberá ser convocada en el plazo de un año desde la elección de sus integrantes.
El Litoral conversó sobre algunos aspectos de este proceso con Roberto Vicente, profesor de Derecho Constitucional y director del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Nacional del Litoral, docente de posgrado y ex secretario de Justicia de la provincia en el año 2008.
Varios temas se desprenden de la charla, como las aristas de esta reforma que tienen que ir, para el entrevistado, más allá de la reelección. Además, habló de la importancia de que la sociedad sepa qué materias se ponen en juego y con qué canales cuenta para comunicar sus opiniones.
"Me parece interesante que se haya planteado la reforma; hace años que se lo hace aunque no porque no se pueda gobernar", dice Vicente.
El docente apela al concepto de "momentos constitucionales" que acuñó el jurista Bruce Ackerman, para definir al tiempo exacto en que la sociedad está necesitando "pasarle el plumero" a la Constitución, es decir, "aggiornarla y mejorarla".
"Esos momentos -explica- no son coherentes con una situación determinada, sino que ocurren porque la sociedad está empezando a ver que el contrato social está en crisis".
- ¿Este es un momento constitucional?
- Es un momento constitucional porque hay una situación fundacional en la República, no solo en Santa Fe, que requiere de un nuevo debate. El año pasado estuvimos recordando los 30 años de la reforma de la Constitución Nacional y vemos que, después de 30 años, hubo muchas cuestiones que no se llevaron a cabo. Es más, hubo una involución, por ejemplo, con la designación (por decreto) de los ministros de la Corte (Ariel Lijo y Manuel Garcia-Mansilla). Hay que discutir el diálogo entre poderes porque si queremos una sociedad que pueda expresarse y tenga claridad en lo que quiere, necesitamos que la política haga lo mismo.
Siguiendo el concepto de Ackerman, diríamos: ¿se pudo gobernar con la Constitución actual en Santa Fe? Si, porque no hubo problemas ni crisis institucionales que impidan que eso ocurra. Esto significa que el problema no está desde el punto de vista técnico, pero desde el punto de vista político hay algún problema y desde el punto de vista social hay muchos más problemas. Es ahí donde debemos poner énfasis, en qué se necesita de la política, de la sociedad, de las organizaciones intermedias y de los académicos. Sin embargo, no veo académicos en las listas ni una gran consulta, y lo digo por todos los partidos políticos que, además, vienen planteando la reforma desde hace años.
- Después de las elecciones, en ese plazo de un año máximo hasta que se concrete la reforma, ¿puede haber participación de académicos o especialistas en la consulta que trabajen con los candidatos?
- Celebraría que eso ocurra. El año pasado presenté un proyecto de investigación en la Universidad Nacional del Litoral para trabajar este tema, investigar qué piensa la sociedad y poner estas materias en discusión porque algunos de ellos atañen a todos, como por ejemplo, los derechos fundamentales. Se habla mucho de derechos humanos pero no se discuten en profundidad.
Roberto Vicente es profesor de Derecho Constitucional y director del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Nacional del Litoral, docente de posgrado y ex secretario de Justicia de la provincia en el año 2008. Crédito: Flavio Raina
Tuve la primera cátedra de Derechos Humanos y Garantías, y nos pusimos a trabajar en el diálogo de fuentes durante mucho tiempo, lo que se piensa a nivel regional, internacional, nacional, provincial y municipal. Esa es una cuestión que hay que discutir.
El plazo de la asamblea va a ser corto, porque son 40 días con posibilidad de 20 más: 60 días corridos para que 69 personas se pongan de acuerdo no es tarea fácil. Habrá que ver cuál va a ser el rol receptivo de los partidos para las cuestiones sociales, políticas, económicas y hasta psicológicas: la interdisciplina también debe funcionar en una Constitución porque si no tiene raíz en la sociedad va a estar en problemas. La sociedad debería ser el germen de la discusión.
- ¿Cuáles son los temas que deberían estar sí o sí en la reforma de la Constitución de Santa Fe?
- Es muy amplia; si nos ponemos a pensar, todos los temas pueden ser motivo interesantísimo de aggiornamiento. Desde el año 1962 a la fecha pasó mucha agua bajo el puente y tuvimos las crisis institucionales más grandes en el país, con dictaduras y gobiernos autocráticos. Y tenemos la casi certeza de que estamos ante un gobierno autocrático en la actualidad. Son temas que se discuten mucho desde la academia; desde la política también pero más desde una relación de fuerza y hay que hacerlo auscultando el problema. Eso significa más debate.
Los nuevos paradigmas que incorporamos en la Constitución Nacional de 1994 no han tenido éxito, como las iniciativas populares y el referendum, que en una sociedad moderna deberían ser nervio motor. Acá se van a incorporar (como mecanismos de participación ciudadana y de democracia semidirecta) pero habría que ver cuál es el mecanismo que genera una docencia frente a la gente para explicar que son herramientas mucho mejores que la confrontación, que nos lleva a una situación como la del miércoles (12 de marzo) en el Congreso.
- Hay una notable falta de diálogo
- Tenemos que empezar a escuchar a los distintos sectores de la sociedad para ver qué pueden aportar. Pero hay que ser receptivos desde la política y esa es otra cuestión que me preocupa, porque la receptividad no tiene que ser solo del partido gobernante sino también de la oposición o las oposiciones para intentar acuerdos.
Hay una crisis con respecto a los acuerdos que parecen espurios y malos, pero es al revés en aquellos casos que tuvieron debate y donde el diálogo estuvo presente.
Mientras tanto, estamos perdiendo uno de los elementos fundamentales de los derechos humanos que es la dignidad de las personas y eso nos puede llevar a una crisis fenomenal.
Un tema que plantean los estudiantes es que les gustaría discutir de distintas cosas pero, ¿tienen canales para hacerlo? ¿Cuáles son los canales de discusión para jubilados y trabajadores, que no sean esos acartonados que se llaman "institucionales" pero que representan a corporaciones?
- Son muchas materias las que incorpora la ley de necesidad de la reforma, más allá de la reelección.
- Cuando veo la amplitud de la reforma me parece extraordinaria si podemos trabajar en ese sentido. Porque de lo contrario puede ser una importante oportunidad perdida.
Roberto Vicente es profesor de Derecho Constitucional y director del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Nacional del Litoral, docente de posgrado y ex secretario de Justicia de la provincia en el año 2008. Crédito: Flavio Raina
Creo que la reelección trabó la reforma durante tantos años porque el oficialismo de entonces la quería pero la oposición decía que no era momento. Ahora el tema es qué reelección se da (está en el artículo 64 del proyecto de reforma) porque si es indefinida, será la terminación del sistema democrático. En cambio, si es por un solo período, serviría para que haya un recambio permanente de dirigencia política. Sin embargo, hoy los partidos políticos se dedican a manejar las candidaturas pero de debate hay poco.
- Insisto con la pregunta del principio, ¿este es un "momento constitucional"?
- Es un momento constitucional pero hay que aprovecharlo. Si dejamos que sea un acuerdo de cúpulas partidarias no lo veo bien. Ya que tiene un plazo de un año (desde los comicios del 13 de abril), existe la posibilidad de dar difusión y debates para que el constituyente, cuando se siente a sesionar, sepa que escuchó a la sociedad y a todos los estamentos. A lo mejor lo logramos.
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