Atahualpa Yupanqui según Guayasamín: el retrato que unió el folklore y la pintura
En 1974, el pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín inmortalizó a Yupanqui en un óleo que refleja su vínculo con la tierra y la lucha social. El recuerdo de esa historia en el aniversario del nacimiento del mítico cantautor argentino.
El retrato de Yupanqui, nacido en enero de 1908, a cargo del ecuatoriano Guayasamín. Foto: Archivo El Litoral / EFE
“Soy un cantor de artes olvidadas que camina por el mundo para que nadie olvide lo que es inolvidable: la poesía y la música tradicional de Argentina”. Hoy, 31 de enero, se conmemora un aniversario más del nacimiento de Atahualpa Yupanqui, uno de los máximos referentes de la música folklórica argentina.
Hay muchas formas posibles de evocar a este artista argentino de proyección universal. Pero cabe recordar un cruce entre su perfil de poeta y músico con las artes visuales: el retrato que el pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín realizó de Yupanqui. O, de otro modo, dos figuras emblemáticas de América Latina, unidas por su compromiso con la identidad y la cultura.
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La voz de la tierra
Héctor Roberto Chavero, conocido como Atahualpa Yupanqui, nació en 1908 en Pergamino, provincia de Buenos Aires. Sin embargo, su vida y obra están ligadas al noroeste argentino, especialmente a Santiago del Estero y Tucumán, las regiones que inspiraron sus letras y melodías. Basta recordar sus versos: “Ay, lunita tucumana, tamborcito calchaquí, compañera de los gauchos, en las sendas de Tafí”.
Llevó el folklore argentino al mundo. Es que, como señaló Luciano Sáliche en un artículo publicado en Infobae, Yupanqui “viajaba mucho, para cantar y para conocer. Un antropólogo de la canción, de la poesía, de la ideología. Así viajaba pero a veces, o la mayoría de ellas, fue por necesidad”.
Fue un cantautor, un poeta y un pensador muy comprometido con las causas sociales. Sus canciones, como “El arriero” o “Piedra y camino”, se convirtieron en himnos que reflejan la esencia de la tierra y el alma argentina. Su música trascendió todas las fronteras posibles, llevando el folklore nacional a escenarios internacionales.
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Como remarca Alejandro Guerrero en su artículo “Atahualpa Yupanqui, el payador perseguido”, “no fueron sus andares político-partidarios los que definieron a Yupanqui sino su calidad de artista vinculado con la vida del pueblo al que perteneció. Por otra parte, antes de él, Buenos Aires y el mundo sólo conocían el folklore bonaerense, en menor medida el de Santiago del Estero, pero Atahualpa hizo de la música de la Argentina profunda, la de nuestros pueblos originarios, un bien universal”.
El pintor de las Américas
Oswaldo Guayasamín, nacido en Quito en 1919, fue a su vez uno de los artistas plásticos más importantes del siglo XX en América Latina. Con un estilo expresionista y cargado de emotividad, su obra retrata el sufrimiento, la resistencia y la esperanza de los pueblos indígenas y marginados.
Guayasamín creó testimonios visuales de la historia y la identidad latinoamericana. Su serie “La Edad de la Ira” es un ejemplo de su compromiso con la denuncia social y la defensa de los derechos humanos.
Cómo señaló María Fernández Rei, “aunque nunca se inscribió a un partido político, Guayasamín siempre contribuyó en las causas de solidaridad con los pueblos oprimidos, en la lucha por la integración latinoamericana, contra las dictaduras, contra los abusos y agresiones de los países poderosos e imperialistas”.
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El encuentro
“Yo tengo tantos hermanos que no los puedo contar. Gente de mano caliente por eso de la amistad”, escribió Yupanqui. Lo cierto es que el destino unió a estas dos figuras. Guayasamín, admirador de la obra de Yupanqui, decidió retratarlo en 1974. El resultado: un óleo sobre tela, 135 x 95 cm., lleno de fuerza y profundidad. Está el rostro del cantautor pero también su esencia, su nexo con la tierra, la lucha y la poesía.
Este retrato es un símbolo de la unión entre dos expresiones culturales que buscaron, desde diferentes disciplinas, reivindicar la identidad y la voz de los pueblos originarios de América Latina. Guayasamín también retrató a otros referentes argentinos como Mercedes Sosa y Alberto Cortéz.
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